Los resultados del último informe PISA han vuelto a poner sobre la mesa el comportamiento académico de los estudiantes españoles, especialmente en comprensión lectora. La catedrática de Didáctica Escolar de la Universidad de Murcia, Eva María González, ha defendido la necesidad de un análisis amplio y contextualizado que vaya más allá de lecturas alarmistas sobre las competencias de la juventud.
Contextualizar los datos para entender el retroceso
En una intervención en el programa La Ventana de la Cadena SER, González ha señalado que el descenso en comprensión lectora responde a «cambios sociales profundos», entre los que ha destacado la pérdida de espacios para la reflexión y la lectura continuada, el uso intensivo de tecnologías y la creciente complejidad del sistema educativo. Para la docente, estos factores no permiten comprender los resultados si se analizan de forma aislada.
«Es una sociedad muy acelerada, muy rápida, en la que cada vez resulta más difícil encontrar espacios para el aprendizaje pausado y la reflexión»
La catedrática ha puesto el acento en la relación entre el ritmo de vida actual y la capacidad de concentración: dos elementos, subraya, que son fundamentales para el desarrollo de la competencia lectora. González ha recordado además que el propio informe PISA apunta a la existencia de causas de carácter sistémico que explican parte del comportamiento observado en las evaluaciones internacionales.
La responsabilidad no es solo del alumnado
González ha insistido en que el rendimiento escolar no puede atribuirse únicamente al alumnado. Según su exposición, la lectura de los resultados debe incorporar la acción conjunta de distintos actores: centros educativos, familias, profesorado, políticas educativas y el contexto social en su conjunto. Señala, por tanto, la necesidad de intervenciones coordinadas y medidas políticas que atiendan factores más amplios que las prácticas docentes puntuales.
Entre los aspectos que la catedrática ha subrayado figura la transformación de los entornos familiares y el cambio en las prácticas de lectura. En su opinión, el hábito lector se transmite en gran medida a través del ejemplo cotidiano y la convivencia, más que por estrategias aisladas de fomento de la lectura en las aulas.
- Entorno familiar: la observación del hábito lector en casa influye en mayor medida que campañas puntuales.
- Tecnología: el uso generalizado de dispositivos reduce espacios de lectura continuada y reflexión.
- Sistema educativo: la complejidad y cambios curriculares afectan las competencias básicas a medio plazo.
Matemáticas y ciencias: descenso menos acusado
González también ha comentado la evolución de otras áreas: tanto matemáticas como ciencias muestran un descenso, aunque de forma menos pronunciada que la comprensión lectora. Manifiesta su inquietud por cómo pueden evolucionar estas materias en futuras ediciones de las pruebas internacionales, dado el papel central que la lectura desempeña en el acceso y comprensión de contenidos en todas las disciplinas.
La reflexión de la catedrática conjuga la urgencia de abordar resultados preocupantes con la invitación a evitar reacciones simplistas. Propone que las medidas se diseñen desde una perspectiva sistémica que incluya la formación del profesorado, la promoción de hábitos de lectura en la familia y la regulación del uso de pantallas en horarios de estudio, sin que ello suponga menoscabar la valoración de los avances o de los contextos más favorables.
| Elemento | Impacto señalado |
|---|---|
| Ritmo social | Reducción de tiempos para lectura sostenida y reflexión |
| Entorno familiar | Transmisión del hábito lector a través del ejemplo |
| Tecnología | Distracción y fragmentación de la atención |
Las observaciones de la profesora González reabren el debate público sobre cómo abordar los retos educativos que revela PISA. La interpretación de los datos, insiste, debe servir de base para políticas que tengan en cuenta la complejidad del fenómeno y promuevan acciones sostenibles en el tiempo, tanto en los centros como en los hogares.