La selección española femenina de baloncesto protagonizó este sábado una de las sorpresas del Mundial al perder ante Mali en un encuentro celebrado a las 11:30 y con escasas horas de recuperación entre compromisos. El traspié, consecuencia tanto de la férrea defensa y el carácter ofensivo de las africanas como de la mala interpretación del tiro exterior español, complica de forma notable el objetivo de pelear por las medallas.
Un partido marcado por la agresividad física y la sequía exterior
Mali, cuyo grupo reúne a varias jugadoras con experiencia en la competición española, impuso desde el inicio un estilo directo y físico que descolocó a las jugadoras de la selección dirigida por Méndez. Las africanas aprovecharon su dominio en la pintura y el alto ritmo de las transiciones para tomar ventajas tempranas, mientras España mostró problemas para encontrar el acierto desde más allá del arco.
El encuentro arrancó con un parcial que dejó a las españolas por detrás (8-3) y con una primera mitad en la que el conjunto nacional no logró conectar sus lanzamientos exteriores: al descanso, España acumulaba un preocupante 0 de 9 en triples y, a lo largo del choque, cerró con 4 de 22 desde la línea de tres puntos. Esa ineficacia en el lanzamiento condicionó la capacidad ofensiva del equipo y permitió a Mali rentabilizar su juego cerca del aro.
| Momento | Marcador parcial |
|---|---|
| Inicio | 8-3 a favor de Mali |
| Final 1er cuarto | 19-17 |
| Descanso | 34-32 a favor de Mali |
Reacción insuficiente y claves del encuentro
España mejoró en aspectos concretos, como el trabajo del rebote ofensivo —se llegó a contabilizar 14 rebotes ofensivos en el partido— y en la aportación interior tras la entrada de Gustafson, que dio mayor presencia en la pintura. No obstante, la mejoría en el juego cerca del aro no bastó para compensar una transició n rápida y efectiva de Mali y una sucesión de lanzamientos exteriores fallidos por parte de la selección.
- Problema exterior: España terminó con 4/22 en triples y hubo fases del partido con 0/9.
- Ritmo y físico de Mali: dominio en la pintura y velocidad en las transiciones ofensivas.
- Rebote ofensivo español: mejoría con la que intentaron equilibrar la balanza pero insuficiente.
El intercambio de errores y pérdidas marcó también un encuentro con fases desordenadas: antes del descanso el choque acumulaba 11 pérdidas por parte de Mali y 10 por parte de España, lo que refleja las dificultades de ambos equipos para mantener la posesión y construir ataques fluidos.
Consecuencias y próximo rival
La derrota deja al combinado nacional en una situación delicada en un grupo que, según avanzan las lecturas del torneo, concluirá probablemente con un triple empate. El average será determinante para establecer quién se clasifica como líder del grupo y quién emprende un camino más complicado hacia las rondas finales y la lucha por las medallas.
España deberá enfrentarse el lunes a Japón en un partido que adquiere ahora una trascendencia elevada: no solo se decidirá la clasificación directa, sino la posición en la tabla que marcará el cruce de octavos y, en consecuencia, el potencial recorrido hasta las medallas. El equipo nacional afronta la cita con la advertencia de que la falta de acierto exterior y la capacidad para contener las transiciones rivales no pueden repetirse si se aspira a objetivos mayores.
Lejos de ser un golpe irreversible, el resultado sirve como señal de alarma: la selección mantiene recursos y opciones, pero necesita corregir fallos concretos y elevar la agresividad defensiva y la efectividad en el tiro para recuperar el camino hacia los puestos de honor del Mundial.