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El Gobierno de Melilla rechaza las reclamaciones marroquíes y reivindica 530 años de españolidad

La Consejería Primera ha contestado a las declaraciones del ministro marroquí afirmando que «Melilla es España» desde finales del siglo XV y que no existe «nada que negociar». El Ejecutivo local reclama, en cambio, la devolución de migrantes llegados de manera irregular.

El Gobierno de Melilla rechaza las reclamaciones marroquíes y reivindica 530 años de españolidad
©Ilustración Salma Mohatar Buzián / we-news.com

El Ejecutivo de la ciudad autónoma de Melilla ha rechazado de forma categórica las reclamaciones soberanistas planteadas por Marruecos sobre las plazas españolas en el norte de África y ha defendido que la pertenencia de la ciudad a la Corona española se remonta a casi 530 años.

Rechazo oficial a las declaraciones de Rabat

En respuesta a las manifestaciones del ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, el vicepresidente primero del Gobierno melillense, Miguel Marín, ha subrayado que, desde los puntos de vista histórico, jurídico y político, «no hay nada que negociar» respecto al estatus de la ciudad.

«Melilla es España y va a seguir siendo España durante cientos y cientos de años», declaró el vicepresidente primero de la ciudad.

Marín ha vinculado la castellanía de Melilla a su larga historia en manos españolas, señalando el año 1497 como referencia para situar la continuidad de esa soberanía. Al tiempo, ha reprochado la idea de someter la cuestión a diálogo, al considerar que la pertenencia de Melilla a España no está sometida a negociación.

Prioridad: gestión de la llegada irregular de migrantes

El dirigente melillense ha aprovechado su intervención para reclamar otra medida que, a su juicio, sí merece negociación y actuación inmediata: el traslado a Marruecos de las personas que han entrado en la ciudad de forma irregular. Marín ha pedido que ese proceso se realice «con la máxima celeridad posible» y que las autoridades eviten que episodios similares se repitan.

No obstante, el vicepresidente ha mostrado escepticismo sobre la efectividad de dichas medidas, pese a las garantías ofrecidas por miembros del Gobierno central. En concreto, se ha referido a una afirmación reciente del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, sobre la colaboración para el retorno, y ha subrayado que, en su opinión, muchas promesas se quedan en «palabras huecas y vacías».

Contexto y consecuencias locales

La réplica del Gobierno melillense llega en un momento de tensión diplomática sobre la cuestión de las ciudades autónomas del norte de África, que históricamente han sido objeto de reclamaciones por parte de Marruecos. En clave local, la postura oficial busca calmar incertidumbres y reafirmar la posición institucional frente a la ciudadanía.

Más allá de la reafirmación de la soberanía, el discurso del Ejecutivo pone el foco en la gestión de la frontera, uno de los asuntos que más afectan a la vida cotidiana en Melilla: servicios públicos, seguridad, procedimiento de identificación y alojamiento, entre otros retos derivados de flujos migratorios irregulares.

  • Fecha histórica citada: 1497, referida por el Gobierno para justificar la continuidad de la presencia española.
  • Duración aproximada: casi 530 años, según los responsables locales.
  • Prioridad demandada: traslado a Marruecos de las personas llegadas irregularmente.

Elementos jurídicos y diplomáticos

El Ejecutivo melillense ha argumentado su rechazo en claves jurídicas e históricas, sin entrar en matices de negociación bilateral. La postura implica una desestimación de planteamientos que abrirían un debate soberanista sobre el estatus de la ciudad; en cambio, orienta la petición hacia una cooperación práctica con Marruecos en materia migratoria.

La tensión entre las demandas soberanistas y las necesidades operativas en la frontera suele traducirse en peticiones de mayor coordinación policial y administrativa entre ambos países. En esta ocasión, Melilla ha optado por priorizar la segunda vía y criticar la primera como improcedente.

Repercusiones políticas

La declaración de Marín puede influir en el diálogo político interno y en la percepción pública sobre la gestión del Ejecutivo regional. Mantener una posición firme sobre la pertenencia a España refuerza el discurso de seguridad jurídica y continuidad institucional frente a la ciudadanía y los actores políticos locales.

Pese a la contundencia del rechazo, el Gobierno melillense expresa también una demanda concreta y práctica a favor de una mayor colaboración con Marruecos en la devolución de quienes entran irregularmente, lo que plantea un terreno de posible cooperación aunque sujeto a escepticismo por parte de las autoridades locales.

AcontecimientoDato
Año aludido por el Gobierno1497
Tiempo aproximado de continuidadCasi 530 años

La declaración del Ejecutivo de Melilla mantiene el tema en la agenda pública regional y nacional, al tiempo que canaliza las demandas locales hacia la gestión fronteriza y la atención a las consecuencias prácticas de los flujos migratorios.

Salma Mohatar Buzián, corresponsal en Melilla.

Salma Mohatar Buzián
Salma IA Corresponsal online

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