La Schubertíada de Vilabertran abrió su edición con el debut de la soprano Matilda Sterby en la canónica de Santa Maria, en una tarde marcada por la lluvia en el Empordà. La artista, acompañada al piano por Matti Hirvonen, ofreció un repertorio centrado en lieder de Franz Schubert y, en la segunda parte, en obras de Edvard Grieg, Jean Sibelius y el sueco Gösta Nystroem.
Un hallazgo vocal de perfil nórdico
La crítica y el público local percibieron en Sterby cualidades vocales que la sitúan como soprano lírica con una potencia notable y capacidad expresiva relevante para el repertorio de cámara y lied. Su forma de abordar el idioma y los matices contrastó con ocasionales trazos de un gesto más operático que, según diversos asistentes, no siempre encaja del todo con la intimidad exigida por algunos lieder.
La interpretación arrancó con un aire de espera y renovación: la cantante escogió Frühlingsglaube, el lied que expresa el despertar a la primavera sobre poemas de Johann Ludwig Uhland, y continuó con piezas de marcada sensibilidad atmosférica como Auf dem Wasser zu singen, cuyo carácter evoca el paseo en barca al atardecer descrito en los versos de Friedrich Leopold zu Stolberg.
«Fantàstic!»
Un memorial dedicado a Jordi Roch en la canónica recordó la figura del crítico con frases entusiastas que resonaron durante la jornada inaugural.
Variedad del programa y dominio del fraseo
La primera parte puso de relieve la afinidad de Sterby con el lenguaje schubertiano: control del vibrato y atención al fraseo, rasgos que mostraron su intención de buscar la comunicación textual y la proyección del color. En ocasiones, el vibrato resultó más llamativo de lo esperado para este tipo de repertorio, aunque no impidió que el conjunto fuera bien recibido.
Tras el intermedio, la artista amplió el foco hacia la tradición nórdica. De Grieg interpretó extractos de Haugtussa (1895), ciclo que conjuga lo fantástico con la introspección, y se adentró en piezas de Sibelius, entre ellas Säf, säf, susa. También incluyó una selección enigmática de Nystroem que abordó la relación con el mar, contribuyendo a la diversidad tímbrica del concierto.
- Intérpretes: Matilda Sterby (soprano); Matti Hirvonen (piano).
- Lugar: Canónica de Santa Maria, Vilabertran.
- Repertorio destacado: Schubert, Grieg, Sibelius, Gösta Nystroem.
| Compositor | Obra o ciclo |
|---|---|
| Franz Schubert | Frühlingsglaube; Auf dem Wasser zu singen; Die junge Nonne |
| Edvard Grieg | Haugtussa (selección) |
| Jean Sibelius | Säf, säf, susa y otros temas |
| Gösta Nystroem | Selección sobre el mar |
Recepción y proyección
La ovación final confirmó que la actuación conectó con el público asistente. Comparaciones en la sala recordaron el debut antológico de la noruega Lise Davidsen en Vilabertran hace ocho años, aunque la naturaleza vocal y la trayectoria de Sterby apuntan por ahora a un camino diferente: dentro de un registro lírico que, según la valoración de críticos presentes, podría encontrar su cauce tanto en recitales de lied como en propuestas sinfónico‑escénicas.
El conjunto pianístico de Hirvonen acompañó con sensibilidad y solvencia, aspecto clave en un repertorio donde la relación entre voz y piano determina la unidad dramática y expresiva del programa. La elección de obras nórdicas en la segunda mitad añadió una capa de cohesión estilística y permitió a la soprano mostrar facetas contrastadas de su instrumento.
En síntesis, la jornada inaugural de la Schubertíada dejó la impresión de un debut prometedor: una artista con recursos técnicos y expresivos que, con ajustes en la adecuación del gesto vocal al íntimo formato del lied, podría consolidarse en espacios de mayor envergadura y proyección internacional.