El departamento de Nariño activó este lunes una hoja de ruta para enfrentar la emergencia de suministro de agua potable que afecta al municipio de Ipiales. La iniciativa fue liderada por el gobernador Luis Alfonso Escobar Jaramillo, quien coordinó una mesa técnica en la que participaron autoridades locales, entidades ambientales y representantes de las comunidades vinculadas al acueducto.
Recorrido y diagnóstico inicial
La jornada comenzó con un recorrido por los puntos clave del sistema: las fuentes de abastecimiento, la bocatoma, la conducción y la Planta de Tratamiento de Agua Potable que surte a Ipiales. Los equipos técnicos inspeccionaron las condiciones de captación y la infraestructura de conducción, con el propósito de identificar las causas inmediatas del ingreso de sólidos y sedimentos que han afectado la potabilización.
Como primera medida se plantearon intervenciones de emergencia en tres frentes: captación, conducción y planta de tratamiento, para reducir la entrada de tierra y otros sólidos, mejorar los procesos de potabilización y garantizar la continuidad del servicio.
Propuesta de nueva captación en Cuaspud‑Carlosama
Una de las alternativas evaluadas durante la mesa técnica fue la creación de una nueva bocatoma en el municipio de Cuaspud‑Carlosama. Según lo informado por la Gobernación, la captación proyectada podría tener un potencial superior a 300 litros por segundo, y permitiría transportar agua por gravedad hasta la Planta de Tratamiento San Carlos, en Ipiales.
La formulación de esta opción tendrá que pasar por estudios técnicos y sociales que determinen su viabilidad, costos, tiempos y alcance. Además, se subrayó la necesidad de garantizar la participación de las comunidades, cumplir con los procesos de consulta previa cuando corresponda y coordinar con las autoridades competentes.
Acciones inmediatas y responsabilidades
Entre las tareas de corto plazo acordadas en la mesa figuran:
- Intervenciones puntuales en las captaciones existentes para reducir la entrada de sedimentos.
- Limpieza y evaluación de la tubería de conducción —con una extensión cercana a los 10 kilómetros— que alimenta la planta.
- Revisión del funcionamiento de la Planta de Tratamiento y de los insumos y productos empleados en los procesos de potabilización.
La Plan Departamental de Agua quedó encargada de realizar una primera estructuración técnica de la alternativa de Cuaspud‑Carlosama, así como de levantar los requerimientos para posibles intervenciones de emergencia.
Seguimiento y control social
El gobernador Escobar pidió que el seguimiento a los compromisos de la mesa técnica sea riguroso y participativo. Señaló la necesidad de que la comunidad, la Asamblea Departamental, el Concejo Municipal y la veeduría ciudadana verifiquen el avance de las acciones y la correcta inversión de recursos.
Por su parte, el alcalde de Ipiales, Amílcar Pantoja, informó que la administración municipal ha gestionado más de $20.000.000.000 para atender las necesidades del sistema de acueducto. Esa cifra, según el informe, se orienta a obras de emergencia y a la estructuración de proyectos de mediano plazo que permitan estabilizar el servicio.
Impacto local y pasos a seguir
Ipiales, ciudad fronteriza con Ecuador, depende de un sistema hídrico cuya continuidad es esencial para la salud pública, la actividad comercial y el bienestar de las comunidades rurales y urbanas. La mesa técnica plantea, además de soluciones de infraestructura, la importancia de mantener protocolos de comunicación con la población para informar cortes programados, entregas de agua potable y recomendaciones sanitarias.
Las próximas semanas serán determinantes: se esperan los estudios técnicos y sociales sobre la captación en Cuaspud‑Carlosama, la programación de intervenciones en la conducción y la planta, y la definición de fuentes de financiación. La Gobernación y la Alcaldía coincidieron en priorizar medidas que permitan garantizar agua segura mientras se adelantan las obras de mayor envergadura.
La sostenibilidad de cualquier solución pasará por la articulación entre entidades técnicas, la participación comunitaria y la vigilancia ciudadana para que los recursos comprometidos se traduzcan en soluciones duraderas y respetuosas con los derechos territoriales y ambientales de la región.