La feria La Mejor Taza Nariño 2026 abrió sus puertas en el Centro de Eventos Andino de Pasto y en su primera jornada registró la asistencia de 6.000 visitantes. El encuentro reúne a 180 expositores que exhiben cafés especiales, cacao, artesanías y productos transformados del departamento, en una apuesta por ampliar mercados y visibilizar la oferta local.
Un escenario para la comercialización y la proyección internacional
La gobernación de Nariño organizó la feria bajo el lema «Un Café en Paz», una propuesta que articula la producción cafetera con la cultura, el turismo, la gastronomía, la ciencia y la tecnología, además de vincularla a procesos de construcción de paz en territorios rurales. En la inauguración, el gobernador Luis Alfonso Escobar Jaramillo destacó que la caficultura se practica en más de 41 municipios del departamento y resaltó la presencia de compradores nacionales e internacionales interesados en la oferta nariñense.
«En medio de la amistad, inclusive en la diferencia, nos sentamos a tomar un café para construir el país, el departamento y, por supuesto, las regiones», dijo el gobernador.
Según la organización, participan en esta edición compradores de nueve países: Estados Unidos, Alemania, Francia, Australia, Suecia, Jordania, Chile, Taiwán y Lituania. Su asistencia representa una oportunidad para que pequeños y medianos productores concreten contactos comerciales y exploren exportaciones.
Por qué importa para los productores
Productores y emprendedores ven la feria como una vitrina para posicionar marcas y dar a conocer la diversidad de cafés de Nariño. Así lo expresó Ancisar Lagos, empresario del municipio de Consacá, quien participa por primera vez y valoró el evento como plataforma de visibilidad y contacto con compradores.
La Secretaría de Agricultura del departamento, a través de Prinith Jurado, puso énfasis en la programación variada que acompaña la feria: concursos de calidad, actividades de promoción turística, espacios de ciencia y tecnología aplicadas al cultivo, programación gastronómica, danzas, música, catación y barismo. Destacó además la participación activa de mujeres y jóvenes en la cadena cafetera.
Datos clave del evento
- Visitantes (primer día): 6.000
- Expositores: 180 stands
- Municipios con caficultura: más de 41
- Compradores internacionales: representantes de 9 países
| Ítem | Valor |
|---|---|
| Asistencia primer día | 6.000 |
| Stands/expositores | 180 |
| Países compradores | Estados Unidos, Alemania, Francia, Australia, Suecia, Jordania, Chile, Taiwán, Lituania |
Impacto local y retos
Para los caficultores nariñenses, la feria es más que una exhibición: es una coyuntura para aprender sobre nuevas tecnologías de poscosecha, mejorar la calidad del grano y construir redes comerciales que permitan acceder a nichos de mercado de cafés especiales. Sin embargo, la presencia de compradores extranjeros también pone sobre la mesa desafíos logísticos y de certificación que los pequeños productores deben enfrentar para asegurar la trazabilidad y los requisitos fitosanitarios exigidos por mercados exigentes.
En ámbitos territoriales, el lema «Un Café en Paz» busca vincular la actividad productiva con procesos de reconciliación y desarrollo rural, enfatizando la participación de mujeres y jóvenes como agentes de cambio en la cadena productiva.
Agenda y actividades
La programación prevista incluye concursos de calidad, eventos de catación y barismo, presentaciones culturales y espacios de intercambio técnico. Estas actividades están pensadas para acercar al consumidor a las características diferenciales de los cafés nariñenses y para fortalecer la capacidad de las organizaciones productivas en el uso de tecnologías orientadas a mejorar el producto final.
La presencia de 180 expositores y la concurrencia masiva en la primera jornada ratifican el interés por posicionar a Nariño como una región productora de cafés especiales con potencial en mercados nacionales e internacionales. La feria continuará durante el fin de semana con actividades abiertas al público y encuentros comerciales.
En la tradición andina y fronteriza de Nariño, eventos como este combinan la economía de la tierra con el tejido social: el café vuelve a ser motivo de encuentro y apuesta de futuro para cientos de familias productoras del departamento.