La Fiscalía presentó en las últimas horas imputación de cargos contra Héctor Orlando Bastidas Bravo, conocido como alias Bonito o Boni, a quien atribuye la dirección de operaciones criminales de la Segunda Marquetalia y la autoría intelectual de homicidios cometidos en Caquetá en 2020. La decisión se produjo tras su captura reciente en el departamento del Meta.
Hechos atribuidos
La investigación señala que alias Bonito habría comandado un grupo cercano a 100 integrantes y ordenado acciones de constreñimiento, amenazas, desplazamientos forzados y homicidios selectivos, con la finalidad de apoderarse de la pasta base de coca y controlar rutas de narcotráfico en varias regiones del país.
La imputación relaciona a Bastidas Bravo con dos hechos concretos en Caquetá:
- El homicidio de Luis Alberto Laguna, ocurrido el 2 de octubre de 2020 en la vía que conecta a Morelia con Valparaíso (Caquetá). Según la Fiscalía, un grupo de hombres armados en motocicleta interceptó el vehículo de la víctima y le disparó; Laguna falleció poco después de ingresar a un centro asistencial.
- El crimen del firmante de paz Jorge Riaño Ramos, el 15 de noviembre de 2020. El ataque habría sido perpetrado por hombres identificados como integrantes de los denominados “Comandos de Frontera” cuando Riaño se encontraba en su vivienda en la vereda Santander, zona rural de Florencia (Caquetá).
Cargos formales y estatus procesal
Entre los delitos por los que fue imputado están:
- Concierto para delinquir
- Homicidio agravado
- Tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones
- Fabricación, tráfico y porte de armas y municiones de uso restringido o privativo de las Fuerzas Armadas
Los cargos no fueron aceptados por el imputado, de acuerdo con la presentación fiscal. Desde agosto pasado se reportó actividad en la investigación que condujo a las actuaciones recientes.
Ámbito de operaciones y afectación regional
La Fiscalía describe que la estructura bajo la conducción de alias Bonito buscaba controlar la producción y comercialización de pasta base y las rutas hacia mercados locales e internacionales. Los departamentos en los que, según la imputación, operaba la organización incluyen:
| Región | Actividad atribuida |
|---|---|
| Putumayo | Control de producción de pasta base y rutas |
| Caquetá | Homicidios selectivos, desplazamientos y control territorial |
| Cauca | Presunto control de rutas y coerción a comunidades |
| Nariño | Control de corredores de movilización de estupefacientes |
| Huila | Influencia en cultivos y logística |
| Zona fronteriza con Ecuador | Tráfico y salida de sustancias |
Implicaciones locales
En Caquetá, los homicidios de excombatientes firmantes del acuerdo de paz representan un capítulo sensible de la posconflicto. Las imputaciones a quienes presuntamente planearon y ordenaron esos crímenes son relevantes para la reparación a las víctimas y para los procesos de no repetición en las zonas rurales afectadas por la violencia.
Las autoridades han insistido en que la judicialización de mandos medios y superiores de grupos residuales y disidencias es clave para desarticular cadenas del narcotráfico y reducir la violencia selectiva. Sin embargo, en el terreno persiste la preocupación por la seguridad de comunidades y excombatientes que reclaman garantías efectivas.
Próximos pasos procesales
Tras la imputación, el proceso penal seguirá su curso en los despachos judiciales competentes. La condición de que los cargos no fueron aceptados implica que la Fiscalía deberá sustentar las pruebas ante un juez de control de garantías y, eventualmente, ante un tribunal.
La captura en Meta y la presentación de cargos constituyen avances formales en la investigación; la evolución del caso y las decisiones judiciales posteriores determinarán si los hechos atribuidos se consolidan en sentencias condenatorias.
En Caquetá, organizaciones de víctimas y autoridades locales siguen pendientes de las audiencias y de las medidas de protección que se adopten para evitar nuevas víctimas en las zonas rurales señaladas.