Un análisis que confronta imágenes satelitales de 2019 y 2025 evidencia que, en varios puntos de la ciudad de Santa Fe, terrenos pensados para almacenar agua durante crecidas volvieron a mostrar techos y construcciones. El trabajo, compilado en el informe "Hacia una Santa Fe resiliente. Avances y retrocesos en asentamientos de riesgo hídrico", releva tanto ocupaciones precarias como edificaciones de mayor porte en reservorios, bajos y bordes de ríos.
Reocupación de espacios previstos para el agua
Durante la década pasada, relató el estudio, varios de esos terrenos fueron despejados: se relocalizaron familias, se construyeron viviendas en parcelas más seguras y, en ciertas áreas, se ejecutaron obras destinadas a marcar límites entre la ciudad y los reservorios. Las fotografías de 2019 mostraban ese resultado; las de 2025 ilustran ahora un retroceso parcial o total de esas medidas en distintas zonas de la capital provincial.
El fenómeno no es homogéneo: aparece en el oeste, el noreste y la zona costera de la ciudad, y adopta formas diversas, desde viviendas muy precarias hasta construcciones de mayor solidez. El contraste entre las series temporales permite observar, con carácter casi documental, cómo cambió la ocupación del suelo en esos espacios estratégicos para la gestión del agua.
Un caso emblemático: Padre Atilio Rosso
Entre los ejemplos más claros, el informe cita la zona de Padre Atilio Rosso. Allí, desde 2012 el Municipio había trabajado junto con organizaciones sociales para desalojar familias del reservorio: se extrajo suelo para elevar los predios destinados a las nuevas viviendas y se ejecutaron calles y cordones.
"Hacia una Santa Fe resiliente. Avances y retrocesos en asentamientos de riesgo hídrico"
La comparación de fotografías satelitales es la herramienta central del informe: permite ver, en un mismo encuadre, la transformación de esos lugares entre 2019 y 2025 y constatar la presencia o ausencia de techos y construcciones.
Implicancias para la prevención y la política pública
Que territorios destinados a función hidráulica vuelvan a ocuparse tiene consecuencias directas sobre la capacidad de la ciudad para afrontar crecidas extraordinarias o lluvias intensas. Los reservorios, bajos y bordes de ríos cumplen una función preventiva: absorben y canalizan agua para reducir el impacto sobre zonas urbanizadas. Su ocupación reduce esa capacidad y potencialmente incrementa el riesgo para habitantes y bienes.
El informe, además, repasa las políticas de relocalización aplicadas en años previos y ofrece elementos para evaluar su sostenibilidad en el tiempo. La reocupación plantea preguntas sobre la continuidad de los planes de vivienda, el control del uso del suelo y la coordinación entre niveles de gobierno y organizaciones sociales.
Datos clave
- Período analizado: comparación entre imágenes de 2019 y 2025.
- Zonas afectadas: oeste, noreste y zona costera de la ciudad de Santa Fe.
- Tipos de ocupación: desde viviendas precarias hasta viviendas de mayor tamaño.
| Año | Estado dominante en reservorios |
|---|---|
| 2019 | Mayormente despejados tras acciones de relocalización |
| 2025 | Reaparición de construcciones y asentamientos en varios sectores |
Contexto social y próximo temporal climático
El hallazgo llega en un momento en que la región enfrenta mayores riesgos climáticos. La presencia de El Niño y la expectativa de eventos extremos pone en primer plano la necesidad de mantener despejadas las áreas destinadas a contener agua. Al mismo tiempo, se trata de un problema social: la reubicación forzada o incentivada de familias requiere alternativas habitacionales adecuadas y sostenidas para evitar retornos a terrenos de riesgo.
Según el informe, las soluciones de corto plazo que favorecen la ocupación de reservorios —por ejemplo, por la falta de oferta de vivienda accesible o por controles débiles sobre el uso del suelo— terminan transfiriendo riesgo a la población más vulnerable. El documento sugiere, en esa línea, que la sostenibilidad de las políticas de relocalización depende tanto de la oferta habitacional como de mecanismos de seguimiento y fiscalización del territorio.
Qué queda por definirse
El estudio aporta documentación visual y un diagnóstico inicial sobre retrocesos en materia de ocupación de espacios hidráulicos, pero no define soluciones concretas de implementación. Entre los pasos pendientes están la evaluación técnica de la capacidad actual de reservorios, la definición de responsabilidades institucionales para el control del suelo y la elaboración de planes de vivienda que impidan retornos masivos a zonas de riesgo.
La comparativa entre 2019 y 2025 funciona, por ahora, como alerta: muestra que las demoliciones, relocalizaciones y obras no aseguran por sí solas la permanencia de los cambios si no se los acompaña con políticas integrales. Para la ciudad de Santa Fe, con su historia reciente de crecidas, ese mensaje tiene implicancias directas sobre la gestión del riesgo y la protección de las personas.
Frente a estos hallazgos, será central la respuesta coordinada entre municipio, provincia y organizaciones sociales para evitar que terrenos pensados para el agua vuelvan a convertirse en espacio de vivienda en situaciones de alta vulnerabilidad.