En Tlaxcala la presencia de animales de compañía en los hogares es notable: 7 de cada 10 viviendas cuentan con al menos una mascota, según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 del INEGI. Ese porcentaje coloca a la entidad entre los estados con mayor proporción de hogares convivientes con animales en el país y abre una reflexión sobre las demandas de servicios veterinarios y políticas públicas de bienestar animal.
Qué dicen los números
El INEGI estima que en los domicilios tlaxcaltecas viven, en conjunto, aproximadamente 904,500 animales de compañía. La distribución por especie reportada es la siguiente:
| Especie | Cantidad estimada | Porcentaje del total |
|---|---|---|
| Perros | 502,459 | 55.5% |
| Gatos | 263,871 | 29.2% |
| Otras especies | 138,243 | 15.2% |
El promedio nacional de hogares con animales de compañía fue de 66.4%, por lo que Tlaxcala (junto con Hidalgo, que reporta igual proporción) supera ese umbral; le siguen Oaxaca y Puebla con cifras ligeramente inferiores.
Implicaciones para las familias y las autoridades
Más mascotas en los domicilios significa mayor demanda por servicios como vacunación, esterilización, identificación y atención sanitaria. En el ámbito local ya existen tensiones entre la necesidad real y la capacidad institucional: organizaciones ciudadanas han señalado que la Coordinación de Bienestar Animal no dispone de una estimación poblacional propia de animales de compañía, lo que complica la planeación de programas de atención y prevención.
- Vacunación: campañas periódicas requieren programación acorde al número estimado de animales para lograr cobertura efectiva.
- Esterilización: deben dimensionarse recursos y centros para evitar aumentos en abandono o reproducción no deseada.
- Identificación y registro: contar con padrones facilita la respuesta ante enfermedades, abandono o pérdidas.
Además, durante 2026 se han detectado casos de gusano barrenador en animales de la entidad, incluidos perros, un problema que ha llevado a priorizar acciones de salud animal y que pone de relieve la necesidad de vigilancia epidemiológica y campañas de prevención.
El rostro humano del dato
Detrás de las cifras hay hogares que integran a los animales como parte de la vida cotidiana: compañeros de juegos, apoyo emocional o responsabilidad compartida. Para muchas familias la mascota es un integrante más, con implicaciones económicas y sanitarias que van desde la compra de alimentos y atención veterinaria hasta el tiempo dedicado a su cuidado. Estas necesidades repercuten en la economía familiar y en la agenda municipal y estatal de servicios públicos.
Desafíos para políticas públicas
Los datos del INEGI sugieren varias líneas de acción prioritarias para autoridades y organizaciones civiles:
- Elaborar un padrón o censo local de animales de compañía para planear recursos y priorizar zonas con mayor necesidad.
- Ampliar y calendarizar campañas de vacunación y esterilización con base en estimaciones reales.
- Fortalecer la coordinación entre instancias gubernamentales y asociaciones protectoras para atención de denuncias de abandono y casos sanitarios emergentes.
La ausencia de cifras oficiales actualizadas por parte de la Coordinación de Bienestar Animal, mencionada por colectivos, impide conocer con precisión la demanda de servicios y dificulta proyectar inversiones en infraestructura y personal.
Balance y perspectivas
El hecho de que Tlaxcala supere el promedio nacional en tenencia de mascotas invita a reconocer una convivencia masiva con animales de compañía, pero también a asumir la responsabilidad pública de garantizar su bienestar y salud. La cifra de más de medio millón de perros en la entidad no solo es indicativa de afecto y compañía en los hogares: implica la necesidad de políticas sostenibles que integren prevención, atención y regulación para reducir abandono, controlar enfermedades y fomentar la tenencia responsable.
Mientras tanto, organizaciones civiles y autoridades enfrentan el reto de traducir estos números en acciones concretas que beneficien tanto a las familias como a los propios animales. La existencia de problemas sanitarios como el gusano barrenador subraya la urgencia de esa tarea.