Decenas de miles de personas salieron a las calles de Culiacán este domingo para exigir paz y resultados ante la escalada de violencia que afecta a Sinaloa. La movilización, convocada por colectivos ciudadanos, organizaciones empresariales y familiares de víctimas, se realizó después de que el sábado se registraran 10 homicidios en la entidad.
Una protesta masiva y diversa
Los asistentes, muchos vestidos de blanco, partieron desde el cerro de La Lomita y caminaron hasta la Catedral del centro de la capital sinaloense. Entre quienes marcharon estuvieron madres buscadoras, niños, activistas, productores agrícolas, empresarios y políticos locales. Organizaciones como Coparmex participaron públicamente, con representantes que enfatizaron que la movilización no tenía un carácter partidista sino una exigencia por la vida y la seguridad.
Una misa por la paz se celebró antes del inicio de la caminata, como parte de la convocatoria que fijó la salida a las ocho de la mañana. Los organizadores estimaron la presencia de hasta 50,000 personas, cifra que refleja el nivel de hartazgo de amplios sectores de la población.
Voces desde la iglesia y el sector productivo
Desde el altar y los púlpitos, el llamado fue a combatir la impunidad y a fortalecer las instituciones encargadas de la seguridad pública. El obispo de la Diócesis de Culiacán planteó la necesidad de autoridades honestas y capaces para proteger la vida y garantizar justicia.
“Autoridades municipales, estatales y federales, Culiacán necesita instituciones fuertes, honestas, cercanas y capaces de garantizar la seguridad y combatir la impunidad y de proteger la vida de todos.”
Directivos de organismos empresariales locales subrayaron que la manifestación no estaba dirigida contra un actor político específico, sino que buscaba recordar a las víctimas y evitar que la sociedad se normalice ante el dolor y la violencia.
Contexto: dos años de crisis interna
La movilización ocurre casi dos años después del estallido de una crisis de seguridad en Sinaloa, que empezó en septiembre de 2024 tras la captura y entrega a Estados Unidos de un líder del crimen organizado. Desde entonces, la entidad ha vivido episodios de violencia intermitente relacionados con pugnas internas entre facciones delictivas.
| Dato | Referencia |
|---|---|
| Homicidios reportados el sábado | 10 |
| Asistencia estimada a la marcha | Hasta 50,000 |
| Inicio de la actual crisis | Septiembre de 2024 |
Demandas y clima político
Los manifestantes exigieron acciones concretas para reducir la violencia: investigaciones eficaces, combate a la impunidad, protección a familias afectadas y presencia institucional que garantice el estado de derecho. Líderes empresariales y civiles insistieron en la necesidad de que las autoridades municipales, estatales y federales trabajen de manera coordinada.
La protesta incluyó mensajes de recuerdo hacia personas asesinadas y desaparecidas, así como llamados a no normalizar la violencia. Para sectores productivos de Sinaloa —una región con fuerte vocación agroindustrial— la inseguridad representa una amenaza directa a la economía local y al bienestar de las comunidades rurales y urbanas.
Impacto local y rutas por delante
Los organizadores señalaron que esta movilización busca mantener la presión pública sobre las autoridades y visibilizar la demanda de justicia y protección. El apoyo de distintos sectores, desde madres buscadoras hasta empresarios del campo, muestra la transversalidad del reclamo.
- Exigir investigaciones imparciales y castigo a responsables.
- Fortalecer la coordinación entre niveles de gobierno para garantizar seguridad.
- Atender a víctimas y familias con medidas de apoyo y reparación.
En las próximas semanas, grupos civiles anunciaron que continuarán con acciones de visibilización y seguimiento de casos hasta obtener respuestas concretas de las autoridades. La exigencia principal es clara: que la sociedad no acepte la violencia como parte de la normalidad y que se traduzcan las demandas en resultados tangibles para la seguridad y la convivencia en Sinaloa.
La jornada dominical dejó una imagen patente del descontento y la urgencia: calles llenas, velas y fotografías de desaparecidos; una voz colectiva que reclama paz en una entidad marcada por dos años de conflicto entre grupos del crimen organizado.