En las calles y colonias de la capital zacatecana la presencia de perros y gatos en condición de calle es cotidiana: animales que rondan lotes baldíos, parques y banquetas y que a menudo terminan en refugios ya saturados o en manos de organizaciones civiles con recursos limitados. El problema, coinciden autoridades y rescatistas, no sólo es de bienestar animal sino de seguridad y salud pública.
El Gobierno del Estado destina más de 3.5 millones de pesos anuales a campañas gratuitas de esterilización y vacunación, pero las cifras muestran una tensión entre la oferta del servicio y la dimensión del fenómeno. Aunque no existe un censo oficial, las estimaciones institucionales señalan que en la capital habría alrededor de 1,500 perros sin hogar, mientras que organizaciones civiles proponen cifras mucho mayores: hasta 70,000 perros y cerca de 100,000 gatos entre Zacatecas y Guadalupe.
Campañas y metas: avances insuficientes
Según los Servicios de Salud de Zacatecas, en lo que va del año se han realizado más de 6,000 esterilizaciones y, durante la campaña intensiva de vacunación antirrábica entre marzo y abril, se inmunizaron alrededor de 315,000 mascotas. Para 2026 la meta estatal es superar las 430,000 vacunaciones y alcanzar más de 17,000 esterilizaciones.
| Concepto | Dato reportado |
|---|---|
| Inversión anual | Más de 3.5 millones de pesos |
| Esterilizaciones realizadas (2026, parcial) | Más de 6,000 |
| Vacunaciones antirrábicas (campaña marzo-abril) | Aproximadamente 315,000 |
| Meta de vacunaciones para 2026 | Más de 430,000 |
| Meta de esterilizaciones para 2026 | Más de 17,000 |
Para responsables de los programas estatales, como Omar Torres Rodríguez, titular del Programa Estatal de Rabia y Zoonosis, las campañas han contribuido a una reducción parcial de la sobrepoblación, pero reconocen que se requiere una estrategia más amplia y sostenida.
"La población de perros y gatos se ha visto un poco de disminución en la sobrepoblación gracias a las campañas de esterilización, pero obviamente hace falta más esfuerzo, más esfuerzo coordinado de las diferentes instituciones que trabajan en esto"
En el ámbito municipal, el director general de Medio Ambiente de la capital, Isaac Alejandro Rivera, admite que las solicitudes de apoyo por abandono son constantes y que los recursos locales y las capacidades de respuesta se ven rebasadas ante el volumen de reportes.
Impacto en refugios y en la comunidad
Organizaciones protectoras y centros de atención han reportado una presión creciente: espacios con limitaciones de personal y presupuesto reciben animales enfermos, malnutridos o con conductas agresivas que requieren atención veterinaria especializada. El efecto en la comunidad también es palpable: vecinos reportan contaminación, daños a la fauna urbana y, en los casos más extremos, incidentes que han terminado en lesiones y muertes.
Un ejemplo doloroso ocurrió el pasado 5 de junio en el municipio de Calera, donde una jauría atacó y provocó la muerte de dos personas. Autoridades municipales han señalado que las denuncias relacionadas con animales de la calle oscilan entre 15 y 20 reportes diarios, lo que obliga a priorizar intervenciones en zonas de mayor riesgo.
- Denuncias diarias: Entre 15 y 20, según reportes municipales.
- Campañas estatales: Vacunación masiva y esterilizaciones gratuitas, con metas ambiciosas para 2026.
- Retos: Coordinación interinstitucional, recursos insuficientes y falta de un censo confiable.
Rescatistas consultados insisten en que sin una política integral que combine educación, sanciones al abandono, apoyos económicos a refugios y programas permanentes de esterilización masiva, la situación difícilmente cambiará. Señalan también la necesidad de mecanismos de adopción efectivos y campañas de concientización dirigidas a dueños potenciales.
Qué está en juego y qué sigue
Además del sufrimiento animal, la proliferación de perros y gatos en vía pública representa un reto sanitario y de seguridad. La rabia y otras zoonosis figuran entre las preocupaciones, así como el riesgo de ataques cuando los animales forman jaurías o reaccionan por hambre y estrés. Las autoridades estatales han fijado metas cuantitativas para mitigar estos riesgos, pero el cumplimiento dependerá de recursos, logística y colaboración entre municipios, asociaciones civiles y la ciudadanía.
Mientras tanto, la realidad en calles y refugios sigue siendo la de animales que necesitan atención y comunidades que demandan respuestas más ágiles y coordinadas. La discusión pública, advierten especialistas y autoridades, debe desplazarse de la emergencia reactiva hacia una estrategia sostenida que combine prevención, control y una mayor participación social.