En las mañanas y en las tardes, muchas calles del centro de Colima se vuelven estrechas por la cantidad de autos que allí convergen. Vecinos y comerciantes notan el cambio: más bocinazos, menos lugar para estacionarse y recorridos que tardan más tiempo de lo habitual.
El fenómeno tiene respaldo en cifras oficiales: entre 2016 y 2024 el parque vehicular registrado en la entidad se incrementó de 312,913 a 443,415 unidades, un crecimiento de 41.7%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
La vida diaria frente a calles congestionadas
Para muchos habitantes, la saturación se siente en horarios punta y en avenidas principales. Carlos Soltero, presidente de la asociación Modus Vivendi Sustentable, describe un escenario donde avenidas como la Benito Juárez presentan movimientos lentos en ciertos tramos y horarios.
"Ya vemos un poco más de saturación de las calles, en horas pico por ejemplo, en el centro, en las avenidas principales... en ciertos horarios pico se ponen muy saturadas debido al alto índice de vehículos que tenemos aquí en la ciudad"
El aumento de autos no solo implica mayor tráfico: demanda más espacio vial, más lugares para estacionamiento y una presión adicional sobre semáforos y cruces peatonales. Para quienes dependen de coche por trabajo o por costumbre, el impacto se traduce en viajes más largos y en gastos mayores por combustible y mantenimiento.
Transporte público y limitaciones de infraestructura
Especialistas consultados sugieren que el crecimiento del parque vehicular pone en evidencia deficiencias en alternativas de movilidad y en la planeación urbana. Ángel Durán Pérez, asesor jurídico de víctimas, vincula la alta presencia de vehículos a un transporte público insuficiente o de mala calidad.
"Porque esto genera una problemática, es una ciudad pequeña, una infraestructura no tan adecuada para este tipo de saturación de vehículos y nos damos cuenta que una de las causas principales es por el mal transporte público"
El argumento remarca que, en ausencia de opciones de transporte colectivo eficientes, el uso del automóvil particular se convierte en la alternativa por defecto, lo que acelera la ocupación del espacio vial en zonas ya limitadas.
Contaminación y calidad de vida
Además del tiempo perdido en la movilidad, el incremento de vehículos tiene consecuencias ambientales. Carlos Soltero advierte sobre un impacto en la calidad del aire y en la contaminación por ruido, factores que afectan la salud y el confort de las comunidades.
- Más autos significa más emisiones contaminantes y mayor exposición al ruido.
- La demanda por estacionamiento incrementa el uso del espacio público destinado a peatones y zonas verdes.
- El desgaste vial aumenta, lo que exige mayores inversiones en mantenimiento.
Estas consecuencias apuntan a la necesidad de políticas públicas que no solo regulen el parque vehicular, sino que impulsen alternativas viables para la movilidad urbana.
Datos clave
| Año | Vehículos registrados |
|---|---|
| 2016 | 312,913 |
| 2024 | 443,415 |
El salto de más de 130,000 unidades en ocho años obliga a repensar la gestión del espacio urbano en una zona conurbada que concentra buena parte de la actividad económica y administrativa: Colima–Villa de Álvarez.
Propuestas y retos para las autoridades
Quienes analizan la movilidad urbana insisten en dos ejes de trabajo: consolidar y modernizar el transporte público, y mejorar la planeación urbana para que la infraestructura soporte niveles mayores de motorización sin degradar la calidad de vida.
Entre las acciones planteadas por académicos y activistas suelen mencionarse la ampliación de rutas y frecuencias del transporte colectivo, la creación de carriles exclusivos para transporte público, incentivos para vehículos menos contaminantes y medidas integrales de control de estacionamientos en el centro.
Mientras tanto, residentes y comerciantes enfrentan las consecuencias cotidianas del crecimiento vehicular: calles más llenas, menos espacios para clientes y más ruido. La discusión pública y las decisiones municipales determinarán si el aumento de vehículos termina por colapsar la movilidad o si se logra una transición hacia un sistema más sustentable y eficiente.