Las universidades con presencia en Risaralda se comprometieron a participar activamente en las labores de recuperación tras el terremoto del 10 de agosto, poniendo a disposición del departamento cerca de 180 profesionales de distintas disciplinas, informó la Universidad Tecnológica de Pereira.
Articulación con la Gobernación y el Puesto de Mando
El ofrecimiento se produjo luego de un encuentro entre los rectores de las instituciones y el gobernador Juan Diego Patiño. Las casas de educación superior se sumarán a la estrategia departamental que coordina la atención y la reconstrucción. Además, la articulación incluirá la participación de la organización Sociedad en Movimiento y la Red Universitaria de Risaralda (RUN), que fueron invitadas a integrarse al Puesto de Mando Unificado Departamental, desde donde se identificarán y priorizarán las necesidades técnicas que las universidades puedan atender.
Prioridades: evaluación de colegios y atención psicosocial
Una de las tareas principales será el acompañamiento técnico en la evaluación de las 240 instituciones educativas reportadas como afectadas por el sismo. Ese diagnóstico busca establecer condiciones de seguridad y requerimientos para recuperar los espacios escolares, desde la infraestructura física hasta las necesidades de comunidad educativa.
Paralelamente, las universidades ofrecerán apoyo en la atención psicosocial a estudiantes, docentes y familias afectadas, con equipos de profesionales en salud mental que puedan complementar las acciones de la administración departamental y los servicios locales de salud.
Perfiles profesionales y líneas de trabajo
Según la información compartida por la Universidad Tecnológica de Pereira, los profesionales disponibles abarcan varias áreas, entre ellas ingeniería e infraestructura, salud, tecnología, formulación de proyectos, reactivación económica y gestión pública. Esa diversidad permitirá intervenir en frentes técnicos y de gestión para acelerar la recuperación.
- Evaluación estructural y reparación de infraestructura educativa.
- Formulación de proyectos para buscar recursos nacionales y cooperación internacional.
- Atención psicosocial a la comunidad escolar.
- Asesoría en reactivación económica y apoyo a la gestión pública local.
Cómo se espera que contribuya la academia
La participación universitaria apunta a dos objetivos concretos: aportar capacidad técnica para evaluar y diseñar las intervenciones necesarias en los colegios, y fortalecer la gestión de proyectos para acceder a recursos que permitan ejecutar las obras y programas de rehabilitación. La presencia de especialistas en formulación de proyectos es relevante frente a la necesidad de atraer recursos tanto del Gobierno nacional como de organismos internacionales.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Profesionales ofrecidos | ~180 |
| Instituciones educativas afectadas | 240 |
Implicaciones para las comunidades escolares
La intervención de las universidades puede acelerar la identificación de colegios con riesgo estructural y priorizar obras para que las clases puedan reiniciarse con condiciones de seguridad. También es clave para mitigar el impacto emocional del sismo: la atención en salud mental es necesaria para estudiantes y docentes que vivieron la emergencia y cuyos procesos de recuperación requieren apoyo profesional.
La gobernanza de la reconstrucción, a través del Puesto de Mando Unificado Departamental, deberá coordinar la asignación de esas capacidades técnicas según la magnitud de los daños y las prioridades educativas. La articulación entre academia, administración y organizaciones sociales busca optimizar recursos y evitar duplicidades en la respuesta.
Lo que sigue
En los próximos días se espera que el Puesto de Mando haga públicos los protocolos de trabajo y las tareas específicas que asumirán las universidades, así como las rutas para la participación en la formulación de proyectos y en la atención psicosocial. La participación de la academia en procesos de reconstrucción es una apuesta por complementar la capacidad técnica regional y por vincular conocimiento local a la solución de problemas urgentes.
Mientras tanto, autoridades educativas y directivos universitarios deberán coordinar agendas, definir responsabilidades y establecer criterios de priorización para que el apoyo anunciado se traduzca en resultados concretos para las comunidades escolares más afectadas.