El Tolima atraviesa una emergencia ambiental caracterizada por una combinación de factores que afectan la disponibilidad de agua, la seguridad de los ecosistemas y la vida cotidiana de sus habitantes. Según el último reporte citado por la prensa local, entre el 1 y el 20 de septiembre las precipitaciones fueron de 14,9 milímetros, apenas el 23 % del promedio histórico esperado para ese periodo (65,7 mm).
Alcance y municipios más golpeados
El déficit pluviométrico compromete al 100 % del territorio departamental y en el 85 % de la extensión la condición se considera severa. Los municipios con mayor afectación identificados en el informe son Espinal, Flandes y Carmen de Apicalá, donde las lluvias estuvieron casi ausentes: registraron apenas el 3 % de los registros históricos para la época.
Temperaturas y ríos en retroceso
Además de la falta de lluvia, el departamento presenta un aumento térmico sostenido: en promedio las temperaturas superan en 2,8 °C los registros históricos; en Murillo el incremento llegó a 4,2 °C. Ese calor se ha traducido en pérdida de caudal en la mayoría de afluentes monitoreados: 11 de 15 corrientes registraron descensos, y el caso más grave fue el del río Gualí, que perdió un 36 % de su caudal en apenas veinte días.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Precipitación (1-20 sept.) | 14,9 mm (23 % del promedio) |
| Promedio de temperatura sobre histórico | +2,8 °C (hasta +4,2 °C en Murillo) |
| Ríos con descenso de caudal | 11 de 15 |
| Pérdida de caudal río Gualí | -36 % en 20 días |
| Río Magdalena (estaciones) | Caudal hasta -27,2 %; nivel casi -19 % |
Riesgos y medidas recomendadas
Frente a este panorama, las autoridades han emitido una serie de recomendaciones y solicitudes dirigidas tanto a las entidades operadoras de acueducto como a la población en general. Entre las medidas prioritarias están:
- Reducir el consumo de agua en actividades domésticas y productivas.
- Revisar y asegurar las captaciones y redes de acueducto para evitar pérdidas y fallas en el servicio.
- Prepararse para posibles escenarios de desabastecimiento, con especial atención a Espinal y Flandes.
- Reforzar la prevención de incendios forestales y las acciones de monitoreo en zonas de riesgo.
El informe también advierte sobre un aumento de la actividad sísmica en algunas zonas pobladas del departamento, un factor que, si bien no está cuantificado en detalle en este reporte, agrega complejidad a la gestión de la crisis.
Impacto social y productivo
La confluencia de sequía, calor e incendios tiene efectos directos en el abastecimiento doméstico, la agricultura, la ganadería y el transporte fluvial. La reducción de caudales en afluentes y en el río Magdalena puede afectar sistemas de riego, reservorios y la operatividad de embarcaciones que facilitan comercio y transporte. Asimismo, la temporada de incendios eleva riesgos para comunidades rurales y áreas protegidas.
Las recomendaciones de las autoridades implican medidas preventivas que requieren coordinación entre Alcaldías, la Gobernación del Tolima, operadores de servicios públicos y comunidades locales. En particular, la supervisión de captaciones de agua y la planificación de contingencias para el suministro son acciones señaladas como prioritarias.
Qué pueden hacer los ciudadanos
Ante la emergencia, las familias pueden adoptar prácticas concretas para mitigar el riesgo de desabastecimiento y de incendios:
- Reducir el consumo no esencial de agua (riego ornamental, lavado de vehículos).
- Almacenar agua solo en recipientes adecuados y tapados.
- No encender fuego al aire libre y reportar humaredas a las autoridades.
- Seguir orientaciones oficiales sobre cortes o racionamientos programados del servicio.
Las autoridades insisten en la necesidad de actuar con prontitud para contener los impactos inmediatos y planear medidas de mediano plazo que mejoren la resiliencia hídrica del departamento. El cruce de sequía, altas temperaturas, descensos de caudal e incendios exige una respuesta coordinada para proteger a las comunidades y a los recursos naturales del Tolima.