La primera serie histórica nacional sobre el fuego elaborada por MapBiomas Fuego confirma que el fenómeno de las quemas en Colombia tiene una huella considerable: entre 2000 y 2025 se registraron incendios o quemas en un total de 13,9 millones de hectáreas, equivalente al 12,1 % del territorio continental del país. El informe ubica a la Orinoquía como la región más afectada y señala a Vichada como el departamento con mayor superficie impactada.
Concentración regional y departamento más afectado
Según la serie histórica, la Orinoquía acumula el 68,7 % del total del área quemada en el país, mientras que la Amazonía concentra el 13,2 %. En ese marco, Vichada aparece con cerca de 4,8 millones de hectáreas que registraron al menos una quema durante el periodo analizado, una extensión que, de acuerdo con MapBiomas, representa aproximadamente la mitad del territorio departamental.
El dato no solo mide eventos puntuales: MapBiomas registra las áreas donde se ha detectado fuego, sin distinguir entre incendios forestales, quemas agrícolas u otras dinámicas asociadas al uso del fuego. Esta metodología permite establecer dónde, cuándo y con qué frecuencia se han producido quemas.
Frecuencia y estacionalidad del fuego
El historial incluye información sobre recurrencia: en la Orinoquía hay 1,6 millones de hectáreas que se han quemado al menos una vez desde el año 2000, y 509.500 hectáreas que han registrado fuego en más de diez ocasiones durante los 26 años analizados. Estos datos indican que existen zonas donde el fuego vuelve de manera reiterada.
La estacionalidad es marcada: el periodo entre diciembre y marzo concentra el 83,3 % del área quemada en el conjunto 2000–2025. Aunque el fuego se presenta a lo largo del año, esos cuatro meses concentran la mayor parte de los episodios detectados por MapBiomas.
- Área total con quemas (2000–2025): 13,9 millones de hectáreas.
- Promedio anual de área quemada: 2,31 millones de hectáreas.
- Orinoquía: 68,7 % del área quemada en Colombia.
- Vichada: ~4,8 millones de hectáreas con historial de fuego.
- Periodo crítico: diciembre a marzo (83,3 % del total).
Dimensiones prácticas y ambientales
La cifra promedio anual —2,31 millones de hectáreas quemadas por año— permite dimensionar la magnitud del problema: equivale, según MapBiomas, a unas 12,5 veces el área del departamento del Quindío. En el caso de Vichada, la extensión afectada implica impactos potenciales sobre pastizales, sabanas, bosques y zonas de uso humano tradicional, con efectos en la biodiversidad, los ciclos hidrológicos y los medios de vida que dependen del territorio.
Los datos de recurrencia, en particular las zonas que han experimentado fuego más de diez veces, sugieren mecanismos de retroalimentación donde el uso del fuego, la sequía estacional y la configuración del paisaje facilitan que las quemas se repitan en los mismos lugares.
| Variable | Valor |
|---|---|
| Área total con quemas (2000–2025) | 13,9 millones ha |
| Promedio anual | 2,31 millones ha/año |
| Área en Vichada con historial de fuego | ~4,8 millones ha |
| Concentración estacional (dic-mar) | 83,3 % |
Implicaciones para la gestión territorial
Los hallazgos de MapBiomas ponen de relieve la necesidad de fortalecer estrategias de manejo del fuego, prevención y control de incendios, así como políticas que aborden las causas subyacentes del uso del fuego en el paisaje. La estacionalidad marcada permite orientar campañas de vigilancia y de sensibilización en los meses de mayor riesgo (diciembre–marzo).
Además, la identificación de áreas con recurrencia alta facilita priorizar acciones de restauración y monitoreo en los territorios donde el fuego se repite. Para departamentos como Vichada, con una proporción significativa del territorio afectada, estas acciones resultan críticas para proteger servicios ecosistémicos y modos de vida locales.
MapBiomas Fuego ofrece un insumo de referencia para autoridades ambientales, cuerpos de emergencia y comunidades rurales que necesitan datos espaciales y temporales para planificar respuestas más efectivas frente a las quemas. La evidencia subraya que, si bien el fuego tiene usos tradicionales en determinados contextos, su acumulación y recurrencia generan riesgos ambientales y sociales que requieren coordinación interinstitucional y medidas de largo plazo.
En Puerto Carreño y otros municipios del departamento, los resultados plantean preguntas sobre cómo integrar la prevención, la vigilancia y la restauración en políticas públicas que respeten usos locales del territorio y, al mismo tiempo, reduzcan la vulnerabilidad frente a episodios recurrentes de fuego.