La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) advirtió que, pese a la tranquilidad que ofrece la gestión hídrica en Bogotá y en 11 municipios de la Sabana, gran parte del departamento se encuentra en una situación crítica por la consolidación del fenómeno de El Niño. La diferencia en la seguridad del abastecimiento pone en riesgo el acceso al agua de numerosas comunidades rurales y semiurbanas.
Estado actual y proyección temporal
En declaraciones durante el Congreso de Andesco en Cartagena, Alfred Ballesteros, director de la CAR, señaló que las obras y la administración de fuentes hídricas permiten garantizar el servicio para la capital y las regiones cercanas "por lo menos hasta los primeros meses del 2027". Sin embargo, advirtió que esa realidad no se replica en otras zonas del departamento.
“No podemos decir que estamos al 100% preparados, porque justamente ese es el gran problema que tenemos hoy en Colombia, que el país no está preparado para enfrentar los efectos del cambio climático”,
Ballesteros señaló que la consolidación del fenómeno está en curso y que su mayor impacto se espera entre diciembre y enero. A corte de las declaraciones, muchas poblaciones ya reportan racionamientos de agua pese a que el evento climático apenas se ha afianzado.
Municipios más afectados y causas
La CAR identificó que cerca de 90 municipios de Cundinamarca dependen directamente de ríos y quebradas que pueden reducir su caudal o secarse durante El Niño. Esas localidades son las que ya enfrentan restricciones o podrían requerir medidas de emergencia como carrotanques y sistemas alternos de captación y almacenamiento.
Según el director de la entidad, la vulnerabilidad responde a la dependencia de fuentes superficiales y a la falta de infraestructura para almacenar y distribuir agua en temporada seca. También resaltó la limitada capacidad del país para adoptar estrategias preventivas frente a eventos climáticos extremos.
Críticas a la gestión estatal y recomendaciones
Ballesteros criticó que la respuesta estatal suele ser reactiva: preparación de carrotanques, movilización de bomberos y uso de motobombas cuando la emergencia ya ocurre. Planteó la necesidad de cambiar a una estrategia integral y preventiva que reduzca la recurrencia de estas crisis.
Además, la CAR hizo un llamado a la ciudadanía y a las autoridades locales para fomentar medidas de ahorro que alivien la demanda y disminuyan el riesgo de cortes prolongados. Entre las recomendaciones mencionadas en el foro, se destacó la propuesta de recortar consumos en agua y energía.
Medidas sugeridas y acciones inmediatas
Frente a la emergencia, las medidas que las autoridades y comunidades deben priorizar son:
- Implementar y ampliar sistemas de almacenamiento y captación de agua (tanques, represas pequeñas, cosecha de aguas lluvias).
- Promover campañas de ahorro doméstico del agua y la energía para reducir presión sobre las redes.
- Habilitar protocolos de distribución alterna como carrotanques y puntos de suministro temporal en zonas rurales.
- Planificar inversiones de largo plazo en infraestructura hídrica y gestión de cuencas.
Ballesteros también urgió a que las autoridades no se limiten a responder contingencias, sino que elaboren planes de prevención que integren riesgo climático, ordenamiento territorial y restauración de cuencas.
Resumen de la situación
| Elemento | Situación |
|---|---|
| Bogotá + 11 municipios | Abastecimiento garantizado hasta primeros meses de 2027 |
| 90 municipios de Cundinamarca | Racionamientos y riesgo por dependencia de ríos |
| Período crítico proyectado | Diciembre–enero (consolidación esperada del fenómeno) |
La diferencia en la seguridad del agua entre áreas urbanas y rurales del departamento evidencia brechas en planificación, inversión e infraestructura. La CAR ha puesto en relieve que sin una transición hacia políticas preventivas y gestión integral del recurso será difícil reducir la recurrencia y el impacto de estas crisis climáticas.
Mientras tanto, las comunidades y las administraciones locales deberán combinar medidas de choque con acciones de mediano y largo plazo para proteger fuentes hídricas, mejorar la resiliencia y garantizar el derecho al agua en toda la región.