En las primeras horas de la mañana bogotana, cuando la ciudad aún se despereza, se ve un pelotón distinto: bicicletas escolares que acompañan a niñas y niños desde puntos de encuentro hacia sus colegios. Al Colegio en Bici es un proyecto impulsado por la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) y la Secretaría de Educación del Distrito (SED) que busca garantizar rutas seguras para estudiantes de instituciones públicas y promover la movilidad sostenible.
Una jornada que arranca antes del alba
El relato de uno de los guías del programa ilustra la rutina. Luis Miguel Escobar, de 24 años, inicia su día alrededor de las 4:40 a. m.. En su caso particular, coordina 11 puntos de encuentro donde los estudiantes se van reuniendo para formar las bici caravanas que los trasladan ida y vuelta entre sus barrios y las instituciones educativas.
“El primer punto de encuentro está ubicado más o menos a casi dos kilómetros de mi residencia. Y pues en este primer punto salen alrededor de cuatro estudiantes”,
dijo Luis Miguel, quien contó que empezó a vincularse con la bici desde los 18 años trabajando en la Ciclovía y luego fue escalando en otros proyectos relacionados con la bicicleta.
Seguridad y disciplina: el equipo mínimo del guía
Como parte de la operación, los guías portan elementos básicos de seguridad que no son negociables: casco y silbato. Estos insumos buscan resguardar la vida de los estudiantes en la vía y mantener la organización de la caravana durante el tránsito.
Objetivos y alcance del proyecto
Según la descripción oficial del programa, su propósito es inculcar la cultura de la bicicleta como medio de transporte sano y amigable con el medio ambiente en niñas y niños de colegios públicos. La iniciativa organiza diariamente rutas de ida y vuelta entre las instituciones educativas y los puntos cercanos a las residencias de los estudiantes.
Cómo funciona en la práctica
- Los estudiantes se reúnen en puntos de encuentro definidos previo al inicio de la ruta.
- Cada ruta es acompañada por guías capacitados que portan casco y silbato.
- Los niños no pueden llegar solos al punto de encuentro: deben estar acompañados por su acudiente principal o por un acudiente de respaldo previamente autorizado.
- La iniciativa incluye tanto la entrega de bicicletas como la definición de rutas seguras para los trayectos escolares.
El requisito de que un acudiente acompañe a los menores hasta el punto de partida busca reforzar la seguridad y la responsabilidad compartida entre familia y programa.
Resumen de datos clave
| Elemento | Información |
|---|---|
| Fecha de la nota | 14 de agosto de 2026 |
| Entidades a cargo | Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) y Secretaría de Educación del Distrito (SED) |
| Guía citado | Luis Miguel Escobar, 24 años |
| Inicio de jornada | Alrededor de 4:40 a. m. |
| Puntos de encuentro (ejemplo) | 11 en la ruta de Luis Miguel |
| Elementos obligatorios | Casco y silbato para guías |
Impacto local y retos
En barrios donde el acceso a transporte seguro puede ser un obstáculo para la asistencia escolar, iniciativas como esta buscan reducir barreras y, al mismo tiempo, formar hábitos sostenibles desde la infancia. La presencia de guías que conocen las rutas y la exigencia de acompañamiento por parte de acudientes contribuyen a un armado más seguro de la logística diaria.
No obstante, el éxito del programa depende de varios factores que la comunidad y las autoridades deben consolidar: mantenimiento de las bicicletas, definición clara de responsabilidades entre colegios y familias, y la continuidad en la asignación de recursos por parte de la administración distrital para ampliar cobertura.
En la calle —en la parada del TransMilenio, en la tienda de esquina, en los andenes— la gente valora ver a los niños llegar al colegio en bicicleta: algunos ven en la iniciativa una alternativa para descongestionar rutas, otros la celebran como una forma de acercar a los niños al ejercicio y al respeto por el medio ambiente. Para las familias beneficiadas, el programa representa tranquilidad en la mañana y una posibilidad real de que los estudiantes lleguen puntuales y seguros.
Al Colegio en Bici muestra que la movilidad escolar puede ser también una política pública que combina salud, educación y sostenibilidad. El reto ahora es escalar la experiencia sin perder el cuidado que hoy identifica a sus guías y a las familias que confían en las rutas.