La provincia de La Rioja convive con una geología compleja y varias fallas que atraviesan el territorio, pero los recientes terremotos registrados en el norte de Sudamérica no implican, por sí mismos, un riesgo inmediato de réplica en la región, según explicó el geólogo riojano Rubén Ottonello.
Actividad regional y ausencia de conexión directa
Ante la preocupación ciudadana generada por sismos en países como Colombia y Venezuela, Ottonello aclaró que esos eventos responden a dinámicas tectónicas regionales específicas y no establecen una correlación directa con la actividad en Cuyo o en el Noroeste argentino.
“Que haya habido sismos en Venezuela o Colombia no significa que vaya a haber sismos en San Juan o La Rioja”, dijo Ottonello, y explicó que las placas y bloques tectónicos se comportan de manera localizada.
El especialista recordó que la corteza terrestre está en movimiento permanente: la acumulación y liberación de energía es un proceso natural. Sin embargo, afirmó que no existe un “efecto dominó” que conecte automáticamente eventos a miles de kilómetros.
Las fallas que importan en La Rioja
Aunque desvinculó los sismos caribeños de la realidad provincial, Ottonello subrayó que La Rioja forma parte de una zona sísmica significativa y que algunas estructuras tectónicas atraviesan muy cerca de la ciudad capital. En su descripción mencionó, entre otros puntos, dos fallas identificadas en inmediaciones urbanas y una zona monitoreada:
- Una falla que atraviesa el área de la ciudad de La Rioja y sus cercanías.
- La falla ubicada en la zona de La Soda Dana, objeto de seguimiento por especialistas.
- Otra falla de importancia localizada antes de Las Padercitas, cerca del acceso oeste a la capital.
La identificación de estas fallas, indicó Ottonello, tiene implicancias directas para la planificación urbana y para las medidas de prevención que deben considerar autoridades y ciudadanos.
Implicancias para la gestión y la comunidad
La existencia de fallas próximas a áreas urbanas obliga a reforzar políticas públicas en varios frentes: normativa de obras, planificación del desarrollo urbano, programas de difusión sobre conducta ante sismos y monitoreo continuo. Ottonello enfatizó la necesidad de mantener información técnica accesible y actualizada para orientar decisiones de riesgo.
| Elemento | Descripción |
|---|---|
| Zonas con fallas | Ciudad de La Rioja, La Soda Dana, área previa a Las Padercitas (acceso oeste) |
| Vigilancia | Monitoreo de fallas locales por especialistas |
| Riesgo por sismos lejanos | No hay relación directa con eventos en el Caribe, según el especialista |
Qué conviene tener presente
En vez de apuntar a una conexión entre terremotos distantes, Ottonello sugirió focalizar la atención en la realidad provincial: conocer las áreas de riesgo, respetar normativas de construcción y tomar medidas personales de prevención. Estas recomendaciones son consistentes con prácticas de gestión del riesgo en zonas sísmicas.
- Revisar el estado estructural de las viviendas y obras nuevas.
- Informarse sobre rutas de evacuación y puntos de encuentro en el barrio.
- Participar en simulacros y en campañas de capacitación ciudadana.
La comunicación técnica y la transparencia en el seguimiento de las fallas son pilares para reducir la vulnerabilidad. Aunque la ocurrencia de sismos es un componente natural del funcionamiento de la corteza terrestre, la reducción del daño depende de políticas previsibles y de la preparación de la comunidad.
La nota original con las declaraciones de Rubén Ottonello fue publicada por el portal Medios Rioja, que recogió la explicación del geólogo sobre las particularidades de la sismicidad local y la necesidad de distinguir los procesos tectónicos regionales de los episodios sísmicos ocurridos en otras regiones del continente.