Una fecha que Río Tercero no deja pasar
Río Tercero vuelve a mirar hacia el 3 de noviembre de 1995, una jornada que quedó marcada por las explosiones ocurridas en la Fábrica Militar. A 31 años de aquella tragedia, el recuerdo permanece en la comunidad no como una página archivada, sino como una herida que todavía conserva preguntas, daños y reclamos. En la ciudad, la memoria de esa mañana sigue asociada a las víctimas fatales, a los más de 300 heridos y a las viviendas que resultaron afectadas por la onda expansiva.
Mario Álvarez, nacido en Río Tercero y actual presidente de la Unión Cívica Radical de Banda Norte, tenía 16 años cuando caminaba hacia la escuela junto con sus amigos. Su relato vuelve a poner dimensión humana sobre una tragedia que, con el paso del tiempo, podría quedar reducida a una fecha y una cifra. Pero en Río Tercero las cifras no alcanzan: detrás de cada vidrio roto, de cada casa dañada y de cada familia que tuvo que escapar hubo una experiencia concreta de miedo y desconcierto.
Nueve minutos que cambiaron una ciudad
Según recordó Álvarez, entre la primera y la segunda detonación transcurrieron nueve minutos. La primera explosión hizo estallar vidrios y provocó daños en distintos sectores de la ciudad. Cuando llegó a la escuela técnica, ubicada a unos 800 metros del lugar donde se encontraba, el escenario era de confusión, con vidrios rotos y una comunidad que todavía intentaba entender qué estaba pasando. La segunda explosión profundizó el caos y convirtió el desconcierto inicial en una reacción inmediata de fuga.
“El gran problema fue salir corriendo con lo que tuvieras e irse, escaparse. Esa fue la sensación que vivimos todas las familias”.
La frase resume el clima de aquella mañana con una crudeza que no necesita adornos. En nueve minutos, como señaló Álvarez, una persona puede hacer muchas cosas; en Río Tercero, esos nueve minutos alcanzaron para que una generación aprendiera que la tranquilidad también puede romperse de golpe. Y cuando explota una fábrica en el corazón de una ciudad, no hay manera de mirar para otro lado ni de hacer como si nada hubiera pasado.
Daños que siguen presentes
El paso de las décadas no cerró todos los capítulos. De acuerdo con el testimonio, todavía hay familias que reclaman resarcimientos por los perjuicios sufridos. Ese dato mantiene abierta una discusión que excede el aniversario: qué respuesta recibieron quienes perdieron bienes, padecieron heridas o quedaron afectados por las consecuencias de las explosiones. La memoria, en este caso, no aparece separada de la justicia. Para quienes vivieron el episodio, recordar también implica exigir que las víctimas no sean desplazadas por el calendario.
| Dato | Información |
|---|---|
| Fecha de las explosiones | 3 de noviembre de 1995 |
| Tiempo entre detonaciones | 9 minutos |
| Personas heridas | Más de 300 |
| Tiempo transcurrido | 31 años |
Memoria, justicia y una ciudad atravesada por la tragedia
Álvarez definió el episodio como una tragedia que nadie quisiera volver a recordar, aunque al mismo tiempo remarcó la importancia de mantener viva la memoria y de reclamar justicia por las víctimas. Esa aparente contradicción forma parte del aniversario: duele volver sobre lo ocurrido, pero el silencio tampoco repara. Río Tercero carga con una historia que alteró para siempre la vida de sus familias y que quedó inscripta en la memoria de Córdoba y del país.
Este 3 de noviembre, el aniversario vuelve a poner en primer plano una pregunta incómoda pero necesaria: qué queda pendiente después de 31 años. La respuesta no se agota en los actos ni en las palabras de ocasión. Está en las familias que aún esperan resarcimientos, en quienes recuerdan haber corrido para ponerse a salvo y en una comunidad que sigue reclamando memoria y justicia. En Río Tercero, la fecha no es una formalidad del almanaque: es el recuerdo de una mañana que, para muchos, todavía no terminó.
- La tragedia ocurrió el 3 de noviembre de 1995.
- Las explosiones provocaron víctimas fatales, más de 300 heridos y daños materiales.
- Persisten reclamos de familias por resarcimientos y por justicia.