El gobierno federal informó este martes que Baja California registra una reducción del 48% en el promedio diario de homicidios dolosos durante los primeros 22 meses del actual sexenio, periodo que va de septiembre de 2024 a julio de 2026. La cifra sitúa a la entidad en el segundo lugar a nivel nacional en cuanto a disminución relativa, según el reporte presentado en la conferencia matutina.
Los datos nacionales y la posición de la entidad
La presidenta de la República informó que, en el acumulado nacional, el promedio diario de homicidios dolosos se redujo un 51% en ese mismo lapso. Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ofreció el desglose que incluye las cifras consolidadas hasta el 31 de julio de 2026.
"Vamos a dar el informe al cierre de julio, les adelanto que la reducción de homicidio doloso es de 51 por ciento entre septiembre de 2024 y julio de 2026 (...) es la mitad de cuando recibimos"
En el caso de Baja California, el promedio diario pasó de 7.1 homicidios en septiembre de 2024 a 3.7 en julio de 2026. Figueroa Franco destacó que "se ha logrado una disminución del 48%" en la entidad, aunque aclaró que la tendencia a la baja no elimina la existencia de focos de violencia en el país.
Concentración estatal de homicidios
El informe federal también señala que siete estados concentran cerca de la mitad de los homicidios registrados entre enero y julio de 2026: Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Estado de México, Guerrero y Morelos. En ese periodo esos siete estados acumularon 5,058 casos, equivalente al 49% del total nacional.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Reducción promedio nacional (sep 2024 - jul 2026) | 51% |
| Reducción en Baja California (mismo periodo) | 48% |
| Promedio diario BC en sep 2024 | 7.1 homicidios |
| Promedio diario BC en jul 2026 | 3.7 homicidios |
Interpretación local y alcance
La caída en el promedio diario es un dato relevante para las autoridades estatales y municipales, ya que implica menos incidentes mortales en términos absolutos y relativos respecto al periodo previo. No obstante, la presencia de Baja California en la lista de siete entidades con mayor concentración de homicidios entre enero y julio de 2026 indica que la violencia continúa siendo un desafío estructural que exige estrategias sostenidas.
Para la población fronteriza, donde la dinámica delictiva a menudo está influida por factores transfronterizos —tráfico de armas, rutas de traslado y la movilidad de grupos delictivos—, las cifras federales ofrecen una radiografía útil, pero no eximen la necesidad de ejercicios locales de prevención, coordinación entre corporaciones y programas de atención comunitaria.
Qué sigue: monitoreo y políticas públicas
El Secretariado Ejecutivo subrayó que hay 30 entidades con descenso en el promedio diario de homicidios, y puso el foco en la necesidad de mantener el seguimiento mensual de indicadores delictivos. Para Baja California, la reducción registrada debe traducirse en políticas públicas de continuidad que consoliden resultados y atiendan las raíces sociales y económicas de la violencia.
- Continuidad operativa: mantener coordinación entre las policías municipales, estatales y federales.
- Prevención social: fortalecer programas de empleo, educación y atención a jóvenes en zonas de riesgo.
- Transparencia y rendición: publicar y analizar periódicamente los indicadores locales para ajustar estrategias.
Aunque la reducción porcentual es importante, las autoridades estatales deberán comunicar con claridad cómo estos porcentajes se traducen en seguridad percibida por la ciudadanía y en la reducción efectiva de casos en las zonas más afectadas. En ciudades fronterizas como Tijuana y Mexicali, donde la vida cotidiana convive con dinámicas de alto riesgo, los ciudadanos buscan resultados tangibles: menos homicidios, mayor presencia preventiva y acceso a servicios que reduzcan la vulnerabilidad.
Este reporte federal marca una línea de referencia para 2026, pero la consolidación de la disminución dependerá de las medidas que se mantengan en el terreno y de la colaboración entre niveles de gobierno, así como de la atención a factores transfronterizos que inciden en la violencia regional.