En pleno corazón de Dos Hermanas, en la calle Santa María Magdalena, un establecimiento modestamente refrenda la continuidad de la hostelería tradicional sevillana. Casa Amable, que en unos meses cumplirá seis décadas, conserva la misma oferta de tapas caseras y la forma de servicio que lo hicieron popular desde su apertura en 1966.
Una barra que mantiene costumbres
El bar fue fundado por el zamorano Amable Ballesteros Delgado y, desde los inicios, se caracterizó por una cocina sencilla y productos elaborados en el propio local. En los primeros años, la cocina la llevaba la esposa del fundador, Antonia de Dios Martín, mientras que la atención en sala corría a cargo de sus hijos Juan Luis y Julián. Hoy el establecimiento continúa en manos de la familia, con Julián como heredero del negocio.
La clientela de Casa Amable reconoce, según los responsables del bar, que platos como el lomo con tomate mantienen el mismo sabor que hace cuatro o cinco décadas. El propio Julián asegura que «quien probó la carne con tomate aquí hace 40 ó 50 años ahora la come y es el mismo sabor».
Recetas tradicionales sin procesados
El local ha resistido la evolución del sector conservando su método de trabajo. Una de las máximas de Casa Amable es no utilizar productos congelados ni precocinados: todo se elabora fresco en su cocina, siguiendo técnicas artesanales heredadas del fundador. Sobre esto, Julián explica que «Lo hago yo mismo, como lo hacía mi padre. A él le ayudaba mi madre y a mí, algunas veces, me ayuda mi mujer».
- Especialidades: lomo con tomate y tortilla de jamón.
- Presentación: platos sencillos, pan alrededor y ocasionalmente en conchas, típicas de la hostelería sevillana.
- Elaboración: recetas caseras y cocinado en el propio bar, sin congelados ni precocinados.
Además de las tapas, Casa Amable es conocida por sus desayunos, que incluyen café y tostadas con manteca 'colorá' o carne mechada, según la tradición del local. La tortilla de jamón, otra de sus señas de identidad, se ofrece tanto para consumo en barra como para encargos en eventos, manteniendo así una clientela fiel y usos múltiples dentro de la vida cotidiana de la ciudad.
Conservación de la estética y el trato
El establecimiento mantiene la estética y los modos de los bares de siempre: servicio directo en barra, cuentas anotadas a tiza y una estructura de atención que recuerda a otra época. Esa continuidad forma parte de su valor intangible y explica en parte la fidelidad de clientes que han pasado por el local durante décadas.
«Quien probó la carne con tomate aquí hace 40 ó 50 años ahora la come y es el mismo sabor».
Si bien Casa Amable ha incorporado alguna tapa nueva —calamares a la riojana, menudo o huevos a la flamenca—, la esencia sigue siendo la de una carta reducida pero reconocible, donde predominan las elaboraciones caseras y la presentación en platos sencillos, con su correspondiente trozo de pan alrededor.
| Dato | Información |
|---|---|
| Apertura | 1966 |
| Ubicación | Calle Santa María Magdalena, Dos Hermanas |
| Especialidades | Lomo con tomate, tortilla de jamón, desayunos tradicionales |
| Principio culinario | Productos frescos y elaboración artesanal; nada precocinado |
La permanencia de Casa Amable en el mismo local durante casi 60 años habla de una fórmula que ha sabido convivir con la modernización del sector hostelero, sin renunciar a la fidelidad de su clientela ni a unas recetas que se han mantenido prácticamente inalteradas. Para muchos vecinos, el bar continúa siendo un punto de referencia donde se percibe la continuidad de la memoria gastronómica local.
En un entorno urbano que cambia con rapidez, el establecimiento representa un fragmento conservado de la historia social de Dos Hermanas, donde la hostelería tradicional sigue desempeñando un papel cotidiano y simbólico en la vida de la ciudad.