Es frecuente encontrar en el Atlántico discusiones sobre límites y competencias, pero pocas veces esas disputas terminan por afectar tan de cerca la seguridad cotidiana como el caso del puente peatonal sobre la calle 30. La estructura, ubicada en el tramo revertido por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para la gestión del Instituto Nacional de Vías (Invías), permanece cerrada desde junio de 2024 ante el riesgo que representa su avanzado deterioro y el hurto de materiales.
Un cierre preventivo que ya cumple más de dos años
La Oficina de Gestión del Riesgo de la Alcaldía de Soledad tomó la decisión de sellar el paso como medida preventiva en junio de 2024. Desde entonces, y según lo reportado por la administración municipal, se han enviado más de siete solicitudes formales tanto a Invías como a la Gobernación del Atlántico para que asuman y ejecuten una solución definitiva.
El problema no es únicamente burocrático: la infraestructura presenta daños por falta de mantenimiento y por el robo de elementos estructurales, lo que aumenta el riesgo para peatones, en especial estudiantes que transitan hacia y desde los colegios de la zona.
Diseños listos, pero sin ejecución
Ante la inacción atribuida a Invías durante el cuatrienio del gobierno anterior, la Gobernación del Atlántico adelantó los estudios y los diseños técnicos en 2025. En enero de 2026 la administración departamental anunció que estaba estructurando los mecanismos presupuestales para la construcción de un nuevo puente, sin que hasta la fecha se vea materializada la obra.
| Fecha | Hecho |
|---|---|
| junio de 2024 | Cierre preventivo ordenado por la Alcaldía de Soledad |
| 2025 | Gobernación realiza diseños técnicos |
| enero de 2026 | Anuncio sobre estructuración presupuestal para ejecutar la obra |
| septiembre de 2026 | Pendiente la intervención y puente continúa sellado |
¿Quién responde por la intervención?
El trayecto donde se encuentra el puente forma parte de un corredor de la carretera oriental que fue revertido por la ANI para su manejo por Invías hace aproximadamente cuatro años. En ese proceso institucional se abrió una discusión sobre competencias que, a juicio de líderes locales y observadores, ha derivado en un 'tirarse la pelota' entre entidades cuando se trata de intervenir la infraestructura.
La ausencia de acciones concretas por parte de Invías y la necesidad de recursos han dejado a la Gobernación en el rol de diseñadora técnica, pero no ejecutora directa de la obra. Mientras tanto, la comunidad sufre la incomodidad y el riesgo de la ausencia de un paso peatonal seguro.
Impacto local y riesgos
El cierre afecta principalmente a la comunidad escolar y a peatones que habitan los sectores cercanos, como Villa Campestre y zonas aledañas. El sellado temporal evita accidentes por la precariedad de la estructura, pero obliga a las personas a buscar rutas alternas, con mayor exposición a tráfico vehicular y pérdida de tiempo en traslados.
- Seguridad: el puente permanece en condiciones inseguras por hurto de materiales.
- Movilidad: estudiantes y vecinos deben usar vías alternas no previstas.
- Responsabilidades: Invías es la entidad a la que fue revertido el corredor; la Gobernación elaboró los diseños.
En medio de este panorama, se hace evidente la necesidad de coordinación interinstitucional para que el anuncio de 2026 sobre la estructuración presupuestal se traduzca en contratación y obra. Los plazos del año 2026 se acortan y, a menos de cuatro meses para que concluya, sigue pendiente una fecha clara de intervención.
La situación del puente peatonal de la calle 30 es un recordatorio de cómo los vacíos administrativos y la falta de mantenimiento pueden convertirse en problemas de seguridad pública. La comunidad espera que las entidades involucradas concreten, de manera urgente, una ruta de ejecución que permita restituir un paso seguro y evitar más deterioro y robos en la estructura.
La vigilancia ciudadana y las gestiones municipales han sido constantes; ahora falta que la respuesta técnica y presupuestal llegue con celeridad para cerrar el capítulo del puente sellado y abrir uno nuevo, esta vez transitado y seguro.