Trabajadores y comunidades vinculadas a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) realizaron este jueves una marcha de antorchas para denunciar despidos, recortes y lo que calificaron como un proceso de vaciamiento estatal de áreas científicas y tecnológicas estratégicas.
El reclamo y el recorrido
La movilización partió del Polo Tecnológico Miguelete y atravesó el puente peatonal hacia la colectora del lado de la Ciudad de Buenos Aires; desde allí cruzaron por la avenida Constituyentes y regresaron hacia la sede de la CNEA en Avenida General Paz 1499. Los participantes dijeron que la protesta se enmarca en la defensa de la soberanía científica, tecnológica e industrial del país.
"Sin Malvinas no hay soberanía, ¡sin ciencia, trabajo y educación, tampoco!"
Denuncias principales
Los manifestantes denunciaron varios ejes de conflicto, según la convocatoria y las intervenciones registradas durante la jornada:
- Despidos: denunciaron la salida de 60 trabajadores y trabajadoras de la CNEA.
- Vaciamiento y privatización: alertaron sobre el cierre de áreas y la transferencia de funciones a manos privadas en dependencias que consideraron estratégicas.
- Pérdida salarial: estimaron que los sueldos cayeron entre 40% y 45% desde noviembre de 2023 hasta la fecha.
Apoyo de la comunidad y reclamos cruzados
Además de trabajadores de los organismos, se sumaron vecinos y vecinas de San Martín y barrios cercanos al corredor de General Paz. En la protesta confluyeron reclamos vinculados a servicios públicos y condiciones de vida: falta de acceso a la salud pública, dificultades en la educación, problemas habitacionales, aumento del endeudamiento y precarización laboral. Algunos oradores plantearon la necesidad de articular distintas luchas sociales para frenar lo que definieron como "saqueo" y derrotar al gobierno al que calificaron de "libertario".
"Una vez más salimos a las calles para denunciar el vaciamiento de los organismos de ciencia, tecnología, la privatización de áreas que también son estratégicas, y los bajos salarios", dijo Giselle Santana, miembro de la Asamblea Multisectorial del INTI.
Implicancias para la política científica
La protesta pone en primer plano el estado de instituciones clave para la investigación, la industria y la defensa tecnológica del país. La CNEA, el INTI y las universidades nacionales desarrollan actividades que van desde la investigación básica hasta servicios técnicos e industriales que soportan sectores productivos. Cualquier reducción sostenida de personal y recursos puede afectar proyectos en curso, capacidad de innovación y la formación de recursos humanos especializados.
| Organismo | Reclamo central |
|---|---|
| CNEA | Despidos (60) y desguace de áreas estratégicas |
| INTI | Vaciamiento y preocupación por la privatización de funciones |
| UNSAM | Adhesión académica y vecinal a la defensa de la ciencia pública |
Lo que queda por delante
La movilización sirvió para visibilizar reclamos laborales y sectoriales que, según los manifestantes, tienen impacto nacional. Queda por ver si el gobierno central o los ministerios competentes responderán con medidas dirigidas a frenar despidos, recuperar partidas presupuestarias o revisar procesos de reestructuración. Mientras tanto, los trabajadores advierten que la tensión se mantendrá hasta obtener respuestas concretas.
La protesta también plantea una pregunta de fondo sobre el vínculo entre políticas públicas y ciencia: cómo sostener proyectos de largo plazo en un contexto de ajuste presupuestario y qué peso tienen la industria y el Estado en la planificación tecnológica del país. Para quienes marcharon, la preservación de capacidades científicas es parte de la soberanía nacional; para la administración, las medidas están enmarcadas en sus decisiones de gestión. El conflicto probablemente seguirá siendo un eje de debate público en las próximas semanas.