Durante el eclipse total de Sol que cruzará la península ibérica el 12 de agosto, los equipos científicos de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) intentarán aprovechar la oportunidad con dos estrategias radicalmente distintas para observar la corona solar, la capa externa del Sol que normalmente queda oculta por su brillo.
Dos respuestas tecnológicas a un mismo problema
El fenómeno natural que dejará parte de España a oscuras —la franja de totalidad irá de Galicia a las Islas Baleares, pasando por ciudades como León, Bilbao, Zaragoza y València— ofrece a los investigadores un acceso raro a la corona. Esa región es donde se aceleran el viento solar y se generan las eyecciones de masa coronal que pueden afectar satélites, sistemas de navegación, telecomunicaciones y redes eléctricas. El inconveniente: un eclipse total dura apenas unos minutos.
Ante esa limitación, la NASA y la ESA aplican soluciones distintas. La primera apostará por alargar el tiempo de observación persiguiendo la sombra lunar con un avión de investigación; la segunda se apoyó en ingeniería espacial para crear su propio ocultamiento bajo demanda.
La apuesta de la NASA: seguir la sombra
La NASA enviará un avión WB-57 para seguir la trayectoria de la sombra lunar desde el aire. El aparato operará a unas 50.000 pies (alrededor de 15 kilómetros) para mantenerse en la zona de totalidad el mayor tiempo posible y así prolongar las observaciones de instrumentos ópticos y cámaras. Volar dentro de la franja de umbra permite reducir la turbulencia atmosférica y ganar minutos adicionales frente a la observación desde tierra.
La apuesta de la ESA: eclipses a la carta
La Agencia Espacial Europea optó por una vía más disruptiva: desarrolló dos satélites capaces de generar un eclipse artificial. Según el reporte, la ESA lleva más de un año perfeccionando esta técnica, que consiste en posicionar un objeto desde el espacio para bloquear la luz directa del disco solar y dejar visible la corona durante los periodos que los científicos necesiten.
| Organización | Método | Ventaja |
|---|---|---|
| NASA | Avión WB-57 persiguiendo la sombra | Extiende la duración real del eclipse y reduce efecto atmosférico |
| ESA | Satélites que crean eclipses artificiales | Permite ocultamientos controlados sin depender del tránsito lunar |
¿Por qué importa observar la corona?
La corona es una región débilmente luminosa que solo se ve cuando el disco solar está bloqueado. Desde allí se originan procesos que determinan la llamada meteorología espacial: flujos de partículas y eyecciones que, cuando llegan a la Tierra, pueden interrumpir servicios tecnológicos críticos. Estudiarla con más tiempo y diferentes técnicas mejora los modelos que anticipan esos eventos y ayuda a proteger infraestructura orbital y terrestre.
- El eclipse natural ofrece minutos de observación; las misiones buscan aumentarlos.
- Observar desde 15 km reduce la distorsión atmosférica que afecta imágenes desde tierra.
- Los eclipses artificiales permitirían programar campañas científicas fuera de las pocas oportunidades naturales.
La combinación de ambas aproximaciones —extender la ventana observacional desde la atmósfera alta y crear ocultamientos desde el espacio— promete enriquecer los datos sobre la corona. Para científicos y operadores de satélites, más observación significa mejores predicciones de perturbaciones que podrían repercutir en comunicaciones, navegación y redes eléctricas.
Sin embargo, detrás del interés científico también hay desafíos prácticos: las operaciones aéreas dependen de condiciones meteorológicas y logísticas complejas, mientras que la técnica de ocultamiento espacial requiere precisión orbital y coordinación para evitar riesgos colaterales a otros satélites. Ambos caminos muestran, en cualquier caso, cómo la tecnología está cambiando la manera en que se aprovechan eventos astronómicos de corta duración.
El eclipse del 12 de agosto será, además de un espectáculo visible desde la península ibérica por primera vez en más de un siglo, una prueba de campo para estas soluciones tecnológicas que buscan sacar a la corona del reino de lo efímero y traerla al laboratorio prolongado de la observación científica.