El Ejecutivo municipal de Bahía Blanca continúa la actualización del Código de Ordenamiento Urbano Territorial (COUT), una normativa que data de la década de 1990 y que, según las autoridades y técnicos locales, ya no responde a las transformaciones que atravesó la ciudad en los últimos 30 años. El anteproyecto se halla en instancia de análisis por parte de distintos actores vinculados al desarrollo urbano.
Diálogo institucional y actores convocados
La propuesta se construye a partir de un proceso de diálogo institucional que, según la Secretaría de Planeamiento, conduce José Zingoni, incluye a los Colegios de Agrimensores, Arquitectos e Ingenieros de Bahía Blanca y a la Cámara de Desarrolladores Urbanos. Los representantes de estas entidades evaluaron de manera positiva la apertura del Ejecutivo y la posibilidad de aportar tecnicismo al texto final.
- El Colegio de Agrimensores, presidido por Reinaldo Beain, destacó la urgencia del cambio: “Estar tan cerca de la aprobación del Código es absolutamente saludable […]. Es una herramienta no solo necesaria, sino urgente.”
- El Colegio de Arquitectos, con Juan Boiardi al frente, valoró el anteproyecto y la necesidad de un instrumento que contemple las transformaciones sufridas desde 1991.
- El Colegio de Ingenieros, presidido por Ricardo Kloster, señaló que está en etapa de revisión junto a sus matriculados para aportar una visión institucional.
- La Cámara de Desarrolladores Urbanos, representada por Alejandro Tedesco, expresó su intención de continuar participando del proceso.
“Estar tan cerca de la aprobación del Código es absolutamente saludable […]. Es una herramienta no solo necesaria, sino urgente.”
Qué se busca y qué queda por definir
El objetivo declarado por el Municipio es adecuar el régimen de ordenamiento territorial a la realidad actual de la ciudad y a las inversiones proyectadas para las próximas décadas. La actualización pretende orientar el crecimiento y ofrecer un marco más claro para obras, lotes, alturas y usos del suelo; en buena medida, para evitar interpretaciones contradictorias y litigios que en los hechos frenan proyectos.
El anteproyecto ahora está en revisión técnica por parte de los colegios profesionales y los desarrolladores. No se informaron plazos precisos para su tratamiento en el Concejo Deliberante ni si el documento ya incorpora cambios demandados por las entidades convocadas. Tampoco se difundieron modificaciones puntuales sobre densidad, alturas máximas, corredores productivos o reservas de suelo.
| Actor | Rol en el proceso |
|---|---|
| Colegio de Agrimensores | Revisión técnica y aporte territorial |
| Colegio de Arquitectos | Aporte proyectual y normativa |
| Colegio de Ingenieros | Evaluación técnica y estructural |
| Cámara de Desarrolladores Urbanos | Perspectiva inversora y de ejecución |
Impacto local: expectativas y tensiones
En los barrios la expectativa es doble: por un lado, hay quienes esperan reglas más claras que permitan obras ordenadas y nuevas inversiones; por otro, existen resistencias a modificaciones que puedan potenciar densificaciones en zonas residenciales consolidadas. Los colegios remarcan que el documento debe equilibrar la protección del tejido urbano con la necesidad de facilitar proyectos que respondan a demandas habitacionales y productivas.
Para desarrolladores, la actualización es una señal positiva que podría acelerar proyectos retardados por la normativa antigua. Para técnicos y profesionales, en tanto, la clave estará en que las normas no resulten excesivamente rígidas ni ambiguas, y que incorporen criterios actuales sobre vialidad, servicios, sustentabilidad y gestión del suelo.
El avance del anteproyecto del COUT en Bahía Blanca marca el inicio de una etapa donde la discusión técnica tendrá impacto directo en el paisaje urbano y en la posibilidad de atraer inversiones. Quedan por delante etapas formales de revisión, ajustes y la eventual aprobación política que definirá cómo se ordenará la ciudad en las próximas décadas.